Kilimanjaro

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sábado, 4 de octubre de 2014

Día 6: Aclimatación, cima Dingboche Hill (5.200m)

Sin saberlo hoy Pasang había decidido hacer un día de aclimatación en Dingboche. Sin prisa alguna (Pasang dice que son nuestras vacaciones) a las 8 salimos del Lodge con la intención de ascender 500 o 600 metros por una montaña situada a pocos metros de donde dormimos para luego descender hasta la altitud inicial (4.400 m) donde volveremos a pernoctar. En eso consiste el día de aclimatación, dormir más bajo que la altitud máxima alcanzada durante el día.

Ayer aprovechamos y nos dimos una ducha de agua caliente por 400 rupees, ducha articulada con un bidón de agua del río situado 10 metros por encima nuestra.



Pese a que el tiempo hoy ha vuelto a la normalidad, la normalidad de nubes y lluvia, nos encontramos bastante bien de fuerzas y finalmente hacemos cima en el Dingboche Hill (5.200m), algo que no estaba previsto pero que sin duda nos da bastante motivación para alcanzar nuestro objetivo. Para Joaquin y el tito ha sido la altura máxima a la que jamás han estado lo que dice mucho del nivel de forma de todo el grupo. Esperamos que todo siga igual y que la altura nos siga sentando bien y que la comida y el agua no nos jueguen una mala pasada con el estómago.






Hasta hoy hemos estado bebiendo agua embotellada, atendiendo a todas las advertencias para evitar beber agua contaminada. El precio de 1L de agua embotellada empieza en 100 rupias (más o menos 1 dólar) a 2 mil metros, incrementándose proporcionalmente con la altitud. A 4.400 metros ya estabamos pagando 300 rupias por ese litro.

Nuestra sorpresa ha sido cuando a mitad de recorrido hemos descubierto dónde y cómo "fabrican" estas botellas de agua. El proceso de fabriación se basa en dos sherpas reclinados en el río rellenando cientos de botellas vacías que posteriormente precintan ellos mismos. Así pues, con esta información dejamos inmediatamente de comprar agua y pasamos a que nos rellenen las cantimploras en el lodge y a echarle pastillas potabilizadoras.

Como los días son largos, ya veníamos preparados para matar las horas muertas y así estamos rescatando en el Himalaya juegos casi olvidados hoy día como el ajedrez, los dados y la baraja española hasta el punto de poner de moda en Nepal el Chinchón. Hay ya colas por las noches para entrar a jugar en nuestra mesa. Esta noche además de Pasang se ha unido Yangjee, una guía sherpa muy maja que ha aprendido muy rápido las reglas ganándonos a todos.



Yangjee nos cuenta que durante el accidente en el Everest del año pasado donde murieron 17 personas ella se encontraba allí y esa situación le obligó a suspender su intento de ascensión. La primavera que viene lo volverá a intentar.


jueves, 2 de octubre de 2014

Día 5: Tengboche - Dingboche (4.400m)



Dejamos atrás cuatro días de cielos nubosos en los que en el mejor de los casos terminamos mojados a mitad de la tarde.  Cada jornada parece una copia de la anterior: desde el amanecer hasta las 7am está más o menos despejado pero justo cuando queremos empezar la marcha el cielo se cierra de tal manera que incluso cuesta distinguir el paisaje a 100 metros de nosotros.
 
Sin embargo hoy ha sido diferente. Nada más abrir los ojos y quitarnos las primeras legañas sabíamos que algo era distinto a ayer. Desde la ventana se veía un cielo azul perfecto sin rastro de ninguna formación nubosa.



Asi, desde casi el propio saco, apartando un poco la cortina, podemos ver el Everest y el Lhotse al fondo, ¡qué mejor despertar!







La jornada de trekking es larga (casi 6h) aunque el perfil es bastante suave ascendiendo hasta los 4.400 metros en el pueblo de Dingboche. Aquí pasamos el resto del largo día, paseando por las lomas que rodean el pueblo y charlando con los pocos lugareños y turistas que nos encontramos.


En esta zona el combustible más abundante y codiciado es el excremento de yak. Por todos los pueblos se puede ver cómo hay recolectores de mierda para luego hacer pequeñas tortillas que luego se secan durante días en cualquier lugar, paredes o explanadas.





Día 4: Namche Bazaar - Tengboche (3.900m)



Cuarto día de trekking en el que dejamos atrás Namche Bazaar, pueblo estratégico de la zona donde se traen desde Kathmandú toda clase de mercancías, comida, energía en forma de  bombonas de gas, etc, para ser distribuido al resto de pueblos de la zona del área del Khumbu mediante yaks o porteadores que son capaces de cargar con hasta 120 kg de peso.





Como todos los días anteriores nos levantamos con todo el cielo nublado y lluvia a partir de las 12 de la mañana. Llegamos al pueblo de Tengboche tras un  día fácil de trekking, entre 5 y 6 horas pero con un desnivel acumulado de casi 1.100 metros ya que bajamos desde los 3.400 metros hasta el río (2.800)  para luego volver a subir hasta alcanzar los 3.900 metros donde finalmente dormimos.

Es en el punto más bajo del trayecto donde paramos a comer en una teahouse de un sherpa bastante majo y aprovechamos para darle otra lección de español a nuestro guía Pasang, lección 2: español para ligar.




El cielo nos da una tregua y en el único claro que hay vemos la cima del Lothse, cuarta cima más alta del mundo con unos 8.400metros.



Hasta Tengboche, entre yaks y más yaks, miramos atrás y el paisaje nos da fe de todo lo que vamos andando y subiendo.





Tengboche es un pueblo pequeño, diría que nacido a raíz del turismo, en el que podemos encontrar varias teahouses e incluso una confitería donde por la tarde nos damos un homenaje a dulces por el módico precio de 30 dólares. No se si será la confitería más alta del mundo pero seguro que es la que mejor vistas tiene ya que desde su ventana, en un día despejado, se puede observar el Everest y el Lothse mientras te tomas un café.

Antes de los pasteles habíamos visitado un monasterio budista y pudimos acceder al templo mientras 20 o 25 monjes estaban meditando, sin duda una de los momentos más auténticos del día aunque no pudimos estar fotos, bastante incómodos estaban los monjes con nuestra presencia sentados en el perímetro de la sala.




Día 3: Aclimatación en Namche Bazaar


Primera noche a más de 3 mil metros, noche fría en el teahouse pero hemos podido descansar bastante bien.



Hoy ha sido un día de aclimatación en el que hemos realizado una ascensión hasta casi 4.000 metros mediante una ruta circular que nos dejaba en el mismo punto de partida, Namche Bazaar a 3.440 metros, donde pasaremos otra noche.



Nada más empezar cresteamos una montaña con una pendiente bastante pronunciada llegando a un museo del área del parque nacional de Sagarmatha (Everest). Durante una hora nos damos un baño de cultura Sherpa e historia de las primeras expediciones y estudios del Everest.  El nombre Everest lo acuñó un explorador/científico inglés en una de sus expediciones a finales del siglo XIX en honor a uno de sus maestros Sir George Everest. 
Sagarmatha es el nombre nepalí de Everest, cuyo significado es “techo del mundo” y Chomo Lungma es el nombre Tibetano/Sherpa y significa “madre del universo”. Y hasta aquí todo lo que me acuerdo que no es poco.



Dejamos el museo atrás y seguimos subiendo para llegar a la cima de esta “colina” donde disfrutamos de un rico té en el que posiblemente es uno de los hoteles más selectos de esta zona, el Everest View Hotel, regentado por japoneses y situado estratégicamente en el punto más alto de la montaña con un mirador al Everest. Desafortunadamente el día está muy nuboso y lloviendo con lo que aún no podemos dislumbrar el pico más alto del mundo.





Durante la ruta visitamos dos de los pueblos más representativos de la zona, Khumjung y Khunde. En el primero confirmamos si aún no lo habíamos hecho que sir Edmun Hillary es considerado casi un Dios por el pueblo Sherpa. Hillary ascendió por primera vez a la cima del Everest en mayo de 1953. En aquel entonces nada de lo que estamos viendo nosotros existía. No había caminos, no había teahouses en las que descansar y comprar agua y comida y ni siquiera existían los puentes que cruzan el rio Kosi. Según nos cuenta Pasang, la expedición constaba de 20 sherpas y más de 100 porteadores sin los cuales la hazaña de Hillary no podría haberse hecho realidad.

En agradecimiento al pueblo Sherpa, Hillary dedicó el resto de su vida a esponsorizar la construcción de infraestructuras como puentes, escuelas, carreteras y hospitales. En Khumjung hemos visitado la escuela que lleva su nombre y al estilo Jesus Calleja hablamos con los maestros que nos cuentan que hay más de 400 niños que vienen desde los pueblos vecinos y se quedan a vivir toda la semana en la escuela hasta el viernes que vuelven a casa.





Hacemos parada para comer a eso de las 11, la hora de comer en el trekking, y tenemos la suerte de caer en una guesthouse regentada por una familia que nos prepara con mucho cariño y amor un estofado de ternera (en realidad un bicho parecido llamado buff) al estilo Sherpa y unas patatas revueltas con huevo que estaban de infarto. Las patatas recién cogidas de la tierra y el huevo diría que recién salido del orto de la gallina que teníamos a unos metros. Si llega a estar aquí nuestro amigo Cabo hubiera muerto de placer, él y la vieja tras 2 o 3 horas de conversación que le hubiera dado.


En la sobremesa, con un té, le hacemos el primer examen de español a Pasang. Llevamos dos días enseñándole palabras en castellano y él se las va apuntando en un trozo de papel con su significado en inglés, y es sorprendente la memoria que tiene.

Con los buches llenos seguimos nuestro camino a Khunde donde visitamos un monasterio budista. El monje, encargado de mantenimiento, o lo que fuera ese hombre que encontramos leyendo en el patio nos permite entrar al templo post pago de una contribución voluntaria y nos sorprende abriéndonos un armario donde según él guardan un trozo de esqueleto de la cabeza de un Yeti.

Sea Yeti, cabra o sherpa peludo, nos hacemos los interesados y fotografiamos ese casco con pelo como si fuera la tumba de Tutankamón.






Hacemos también visita al hospital de Hillary en donde leemos que la atención médica para extranjeros cuesta 50 USD siendo gratuita para la gente local.

De vuelta a Namche Bazaar, después de más de 6 horas y con muchas ganas de llegar, pasamos por un campo de fútbol donde los niños de un colegio juegan bajo la lluvia. Allá que vamos nosotros y no tardan en ofrecernos jugar, sobre todo al ver al tito Norte y su cuerpo deportista. Quizá lo confundieron con Xabi Alonso.

Nos dividimos en los dos equipos de niños y el maestro y echamos una pachanga de casi una hora en la que acabamos calados hasta los huesos y realmente fatigados. No pensaba yo que en el día de aclimatación ibamos a jugar al fútbol a 3.400 metros!! Realmente un reto físico.



sábado, 20 de septiembre de 2014

Dia 1 y 2: Desde Lukla, a Pakdhing y Namche Bazaar


Llegamos a Kathmandú tras más de 20 horas desde que salimos de Cartagena, con más de hora y media de retraso sentados en el asiento de Turkish Airlines en el aeropuerto de Istambul.

Aeropuerto de Estambul


A las 7:30 de la mañana nos esperaba nuestro ya amigo Basu (de la agencia Nepal Social Treks) a la salida del aeropuerto internacional de Tribhuvan en Kathmandú. Tras hacer check-in en el hotel en el turístico y sucio barrio de Thamel, nos dirigimos a las oficinas de la agencia donde planificamos con Basu y nuestro guía Pashang Sherpa la expedición.

Preparando la expedición


Pasang Sherpa, de 37 años, es un guía de alta montaña de antepasados tibetanos que ha escalado 3 veces el Everest hasta la cima por lo que enseguida se gana nuestro respeto y admiración.

Nuestro plan con la agencia, dado que llegamos tras casi dos días sin dormir, era estar dos días en Kathmandú antes de volar a Lukla, pero las previsiones meteorológicas nos harían volar al día siguiente ya que al siguiente día no nos podían garantizar que el tiempo permitiera despegar a las avionetas.

Por tanto descartamos el descansar y el primer día en Kathmandú nos lo pasamos de compras por Thamel, zona céntrica que alberga la mayoría de guest houses de la ciudad y centenares de tiendas de montaña. En Thamel todo, absolutamente todo, es falso. Toda la ropa técnica, material de montaña y ropa son imitaciones, pero existen diferentes niveles de calidad por lo que se debe emplear varias horas y visitar multitud de tiendas antes de dar con una en la que los productos no vengan de China sino que sean manufacturados en Nepal.

De compras en Thamel


Después de equiparnos de camisetas, polares y otras prendas no vitales, Pasang nos lleva a un restaurante obrero típico nepalí donde nos mimetizamos con la gente local y con su no muy variada gastronomía.

Dal Bhat, plato típico nepalí



Día 2, 5am y ya estamos en pie para coger el primer vuelo a Lukla. El aeropuerto es un enjambre de expediciones peleándose por los primeros vuelos ya que a media mañana el cielo se cubre y se corre el riesgo de que no despeguen más aeronaves y haya que esperar al día siguiente. Afortunadamente cogemos una de las primeras y a las 9 de la mañana estamos ya en Lukla, origen del trekking.





El primer día de trekking es bastante suave, 3 horas descendiendo cota hasta el pueblo de Pakdhing donde a las 2 de la tarde estamos ya en la Teahouse, atrapados hasta el día siguiende debido a la fuerte lluvia que nos obliga a suspender un trekking a un monasterio.



Monumento a la primera mujer que subió el Everest

Los primero Yaks


Las horas pasan lentas pero las amenizamos tomando té y charlando con Pasang de sus expediciones al Everest y al menos la ocasión de recuperar algunas horas de sueño atrasadas.

Sería durante el Día 2 cuando empezaría realmente lo duro, con una jornada de 6 horas desde Pakdhing hasta Namche Bazaar, cruzando varios puentes tibetanos especialmente el Hillary Bridge.







 

Poco a poco nos vamos acostumbrando a lo horarios de esta gente, despertándonos a las 5:30 normalmente estamos comiendo a las 11 de la mañana, coincidiendo con la mitad de la ruta. Por la tarde a las 6:30 ya nos sirven la cena, que viene a ser lo mismo que la comida: arroz, vegetales y con suerte un poco de carne de pollo. Y así todos los días. Menos mal que llevamos en la mochila una bolsa de fiambre ibérico del que haremos uso muy pronto.





Mañana, el día 3, nos espera un día de aclimatación donde haremos un trekking ascendiendo a más de 3.800 metros y volveremos a Namche Bazaar a dormir, a 3.440 metros.